Arranco de tu pecho
un crespón de vida
para observar la semilla
oculta entre los párpados
florecidas almendras de tu cuerpo,
ojos de mimbre y de silencio.
Rojo ceniza,
estela de brasa,
lento fuego
canto y sueño.
Allí te espero,
donde el aire esparce
un sonido de luz y se hace estrella..
Allí te espero,
en los montes del deseo,
en los manantiales del arroyo y sus escamas
y en los besos que aún espero.
en la ciudad vestida de arabescos,
en la copa de un bar
o en el suburbio del llanto.
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