Empapada de fuego,
en el misterio de los días
la casa, el parque y hasta el jardín
alumbran las flores del otoño
un podio de nubes indecisas
que no se atreven a la lluvia,
tampoco aprueban la mojadura en esta noche
de inciensos y de aureolas.
Dicen de atalayas y caminos
murmuran de amantes, escudos, calendarios
Tampoco presumen el rocío
en la estepa de tu carne,
los refugios del beso en la penumbra
y un escote en el telón de las palabras
que hablan del amor …
y… tantas cosas…
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