"A Braulio el polaco"
por la memoria de tu padre(el sastre) y hermano (el gordo) anónimos héroes desaparecidos en la madrugada del 17 de mayo de 1977
Emblema del barrio, aquella infancia compartida entre baldosas, lunas nuevas, los conventillos alumbrados con el sol de la vida, los amigos y las calles solidarias que hicieron posible la poesía y el canto.
Escucho sobre mis hombros
el oropel de tus pasos,
mas allá de la quietud,
mas acá,
en la distancia.
Años fugados del camino
cuando azotan las espadas
y la muerte acechaba en la noche interminable,
De los barcos,
creció un padre desde una aguja
para enhebrar el futuro con ternura
en la peregrina nobleza de tu hermano.
Protectores de astros y universos.
Eran la luz y la sonrisa,
los pétalos del viento,
la proeza.
Te llamo “polaco” por tu viejo
y no te digo “gordo” por el hijo del sastre
que nos esperaba con sus manos serenas
en las travesuras del baldío y las fogatas.
Adoquinado surco de la calle Ecuador,
última pieza de aquel laberinto
donde tu madre
acunó la rebeldía de varones
sublevados en la audacia y el coraje.
Juntos desde la primer estrofa
cuando giraban calesitas
y el barrio era un pupitre de amapolas.
Crecimos al amparo de la lluvia
con la cicatriz del párrafo no escrito,
los besos poblados de aventuras,
el destello del sol y las mañanas.
Recorrimos los paisajes
el mundo entre los párpados
Fue
piel de luna nuestra historia,
campanas de ojos
y nostalgias,
el café , el club, los cigarrillos,
un sábado de copa enamorada.
Después
llegaron los tumultos,
escarcha de nidos y naufragios,
ausencias que nunca imaginamos
en los portones de la infancia,
cuando la vida explotaba en las caricias
despejada de esquirlas,
sin penumbras.
El tiempo,
Surco de hijos
y cosechas,
el vientre del futuro entre los grillos
que cantan en la noche de los fuegos
en la esperanza
la amistad
y la memoria
que grita
desde el hueso
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