En la noche inagotable
desde un álbum de fotos pudorosas
emergen los rayos inocentes de la infancia.
La sombra inconclusa,
los andamios
el vértigo del fuego en cada rasgo
la luna en los pómulos del alba,
blancas hebras cubren la mirada,
el pasado que regresa vigoroso
en un refugio de historias y de enigmas.
Aulas sin estribos,
impulsos de voces
el músculo del viento en la memoria,
el viaje del reencuentro
la hora de los ángeles,
en las trémulas caricias de silencio.
¿Qué decir del tiempo
la copa de la lluvia,
el canto del abrazo?
un adiós melancólico y sereno.
despedida,
distancia,
peregrinas hojas y las cumbres
donde el tumulto posa sus canciones
las recientes melodías
del futuro y los caminos.
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