A la memoria del “gringo” Agustín Tosco
(deliberadamente olvidado)
Volver será en primavera
cuando azoten los sauces
la oscuridad del viento
rebelde y solitario.
La furia del dolor y la esperanza.
el grito de un águila,
las espadas perdidas.
Fue un horror
aquel témpano herido,
el camino en los puños,
el poema,
el canto.
Y los sueños
agitando la lluvia,
una música joven
en los bordes del refugio
Fue poblar de justicia
la miseria y el luto,
las alforjas del suelo con las penas descalzas.
Eran los sesenta de batallas y siglos,
acaso los setenta de humilladas criaturas,
el terror en las nalgas,
las voces crujiendo.
Desde Córdoba el “gringo”
barricadas al hombro,
sublevaba raíces de estruendoso silencio.
Era el “Che” en la selva
con fusiles y sombras,
una huella desnuda a mitad de los hijos.
Cantaba América
con guitarra y torcazas,
entre músculos huecos de la Patria perdida.
Cantaba América
en el cosmos del hambre,
los surcos perdidos en las llagas del tiempo.
Insurrecta la sangre,
juglares de milagros y fetiches,
desde el inca hasta el verbo
con traidores sepultados entre juncos de barro
Cantaba América,
de Bolívar al Che
desde Sandino a Fidel,
por tropicales junglas desafiando al Imperio.
¡Canta América!
Con las tribus del odio
multiplicando montes y diluvios,
en pedregosas llanuras donde la música extiende
libertad y combate.
¡Canta América!
Sin pausa,
de prisa
por la herencia y la raza
por la luna y el cielo,
y los ángeles quietos,
por la vida y el rumbo,
por gigante y por mansa.
Aún canta
Canta,
y canta,
a pesar del olvido,
a pesar de los muertos.
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