Esquirlas de tormentas

Hay duendes que caminan las huellas de mis ojos,
poblando de rutina sus penumbras.

Acercan a esta mesa telarañas
de rostros tan amados
que se han vuelto recuerdo,

oscuros de silencios
donde tala la mesura el alba del tiempo.

Arcones y perezas,
las velas de los náufragos,

heridas que manchan el brillo de las manos
y abren terraplenes de estrofas inconclusas,
besos que no he escrito cegados de tormentas.

Lejos
la lluvia
persigue los fantasmas
donde muere la inocencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario