a Tedy Taratuto
Recuerdo el golpeteo del billar,
el whisky entre los dedos,
la noche prolongada de una mesa vacía...
De esas charlas sin rumbo
se quebraron las voces.
Hoy asoma tu rostro de mirada infinita,
la ironía en los labios,
la penumbra y el duelo.
Te busco por las calles,
allá en la inocencia,
un partido de fútbol
una esquina de sueños.
Con un tango en las huellas
el viaje a París
y la aurora
del perfume en la escala del viento
¡A vos te hablo Tedy!
Agonizan las muecas y las máscaras cantan.
Acá estamos,
con Braulio, Cachito,
las cargadas del Kriko o del Boby,
Pichuco está llorando,
el cacique y el burro interrogan y acuden
a agitar minifaldas en la orilla de un cuento.
Con las hadas prendidas,
la canchita en Lugano, aquel baile en Samoa
Es madrugada, la brisa está desnuda
¿Qué decís?, donde hay un faso?
¿Faltan las chicas?
¿Que pasa?, no están todos?
¿Que no? falta un arquero?
Estés donde estés, con esa estampa,
seguro ganamos.
Como evocar tu nombre sin nombrarme.
Decir que te alejaste para buscar la sombra,
el músculo terso, el color de las algas.
En mis oídos ya no suena
el susurro
la mesura escondida en la escala del tiempo,
pero ahora es eterna la ausencia
cuando el llanto
es la burla de las cosas perdidas.
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