Honduras del olvido

Caminan por mi cuerpo
fantasmas de la noche,
dibujos de galera
espejos de nostalgia

Observo los susurros,
los bordes,
las penumbras,
cristales que se quiebran
en lágrimas de ausencias.

Los miedos
grabados en la frente,
rincones con jazmines,
tal vez una palabra.

En el sur de las certezas
las voces que cantaban,
silencios que hoy no escucho,
vuelven hacia la aurora
con nudos de cenizas
condenas,
desamores
las cuencas de la herida.

Una caricia breve
cabalga por los cuartos,
rostros viejos,
la hondura del olvido
navega por los párpados,
y las dagas del ocaso
exilian
los ojos que se cierran
Definitivamente.

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